Ser paciente no significa simplemente recibir una prestación médica. También implica contar con información adecuada y poder participar de las decisiones relacionadas con la propia atención.
La documentación médica, las indicaciones profesionales y las comunicaciones con la cobertura son elementos importantes para comprender una situación y actuar cuando sea necesario.
También es importante conservar copias de estudios, recetas, órdenes médicas, solicitudes y respuestas recibidas.
Cuando surge un conflicto con una cobertura, contar con información y documentación organizada permite evaluar mejor las alternativas disponibles.
La defensa de los derechos vinculados con la salud comienza muchas veces por conocerlos y comprender cómo se aplican a cada situación concreta.